lunes, 11 de abril de 2011

DIARIO DE UN DESAMOR XLI.

Domingo 10 de abril de 2011
Pronostico cumplido, Boss, J, Angelito, yo y mi compañera Natalia, que cumplía años.
Angelito estuvo buscándome, pero me encontró lo justo, lo que yo quise. El tiempo de presentarle a mis compañeros de grupo y a mi gran amigo J. Saludo entre chicos, seco, muy seco. Si las miradas matasen…, no sé qué hubiese ocurrido. Así que decidí lo mejor salir de allí.
J y yo, los dos solos. Paseamos por Plaza de España, hablamos durante un buen rato y terminamos con una granizada en los labios. Según J, lo saqué de Boss cuando se estaba animando, pero no creo que le molestase mucho el plan alternativo.
Cuando llegamos a casa nos conectamos, jugamos a preguntas y respuestas, aunque hay que decir que él sigue en su línea, timidez a rebosar. Aún se sorprende con mis cosas, a pesar de llevar un mes a mi lado, anoche le dije mucho, todo lo que leí en sus ojos. Estoy aprendiendo a leer los ojos de quienes me rodean, pero soy incapaz de ver en los míos aquel brillo que hace un año tenían, aquella mirada infantil, he perdido tanto… Pero no es tiempo de tristezas, ya no quiero más tristezas en mi vida, nunca más.
Es curioso como una persona puede usar esas dos palabras, siempre y nunca, en un plazo tan pequeño de tiempo e ir tan unidas. Si, al amor verdadero y para siempre. No, para la tristeza, nunca más.

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